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Dia 3: Las pericias apoyan la versión de la familia

La 3ra jornada comenzó con el estado de situación de los pedidos que el fiscal Almirón había realizado en la audiencia anterior. Resultaba importante acceder al cuaderno de actas ¬– que surgió de los testimonios del comisario Ferreyra – donde debían constar las “novedades del móvil policial” que conducían los policías imputados Ramón Leiva y Lucas Chávez el día del fusilamiento de Güere. Novedades tales como, si hubiese recibido disparos, o lugar donde estuvo el móvil durante el secuestro o quienes estuvieron a cargo de los procedimientos etc.

La secretaria leyó: “Se informó por parte del jefe de Distrito 10 de Policía de la Provincia que, realizada una compulsa de los registros de las reparticiones a su cargo, no existe ningún cuaderno de novedades correspondientes al móvil matrícula 6425 que a la fecha ha sido dado de baja por desperfectos técnicos”.

Con este detalle siguió la audiencia con la declaración del primer testigo, Julio Jorge Maguna perito forense. En su testimonio dejó dos certezas que sustentan el testimonio de Maxi y la familia: Güere no muere en el acto, los daños que los policías le causaron le provocaron una hemorragia interna y por eso pudo llegar algunos minutos con vida hasta la casa de su abuelo a buscar ayuda.

En segunda instancia declara el perito balístico Raúl Roberto Gaglione y la perito en planimetría legal, Karina Horrocks. Ambos estuvieron a cargo de investigar el impacto que presentó el móvil policial en el guardabarros trasero y si era posible atribuirlo a las víctimas, conforme a las condiciones del lugar.

La conclusión del informe pericial fue: “que ese disparo nunca pudo haber sido disparado o lanzado desde la posición donde estaban las víctimas”

A partir de esa afirmación, pidió a los técnicos que den cuenta del procedimiento y la investigación. Hay puntos importantes para destacar en la descripción, como por ejemplo que las pericias sobre el móvil policial se hicieron una semana después del hecho y que por las características del impacto, se puede concluir que fue de un arma 9 mm – típico modelo reglamentario de la policía. Además si consideráramos que fue una persona de estatura normal, por el ángulo de entrada la distancia desde donde se realizó sería de aproximadamente un metro y medio como máximo.

El último testimonio, fue de Carlos Alberto Pellico, abuelo de Maxi y Güere. En su declaración contó que la noche del 26 de julio, les había prestado su quinchito a su nieto y amigos para un asado. Que él estaba contento que los jóvenes estén en su casa, porque en los Cortaderos “la policía los tenía mal a los pobres chicos”. Se fue a dormir y que horas después lo despertó el pedido de ayuda de Maxi. A partir de este momento describió cómo la comunidad comenzó a acercarse junto a una intempestiva llegada de varios móviles policiales, “hasta los bomberos trajeron, no sé para qué”.

Contó que en el momento lo que hizo fue ir al diario “La Voz del interior”, a buscar a algún periodista que fuera a ver lo que estaba sucediendo, pero “no encontramos nada”, dijo.

La defensa de uno de los imputados preguntó: “Por qué usted, toma la camioneta y se va a canal 10 o a la Voz del Interior y no a la unidad judicial?”.
– “¿Sabe porqué?”, le inquirió inmediatamente el abuelo, “Porque si voy a una unidad judicial – lamentablemente la vida es así- sabiendo que son agentes … no me van a dar ni cinco de corno. Si a mí me atiende un agente probablemente va a quedar todo nulo entonces voy y busco un periodista y de ahí a la unidad judicial a ver qué puedo hacer”.
-Entonces el abogado le re-preguntó: “¿Ud. cree en la administración de justicia?”
A lo que el abuelo respondió: “La justicia, si la creo, pero a la policía no le creo, soy honesto, no les creo”.

Su testimonio finalizó dando una descripción de cómo era Güere, que colmó a todos los presentes, de emoción.

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