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Día 5: buscando pruebas como manotazo de ahogado

Ayer finalizó la etapa testimonial del juicio, en la cual, se incorporaron certificados y los últimos informes periciales. El tribunal llamó a presentar alegatos para el próximo miércoles 14 y podría dictarse sentencia ese mismo día.

En una jornada atípica, la sala de la Cámara 8va del Crimen se encontró prácticamente vacía. La sesión comenzó más tarde de lo estipulado, pero además como estaba pautada para el 14 y no para ayer, privó a los familiares y amigos de Güere a estar presentes, como sí sucedió en las ocasiones anteriores.

La audiencia comenzó con la declaración del testigo Ricardo Toribio Garay, alias “Bichi”, quien estuvo en el cumpleaños de Giménez, el dueño del taller al que el Sargento Leiva se acercó la noche del 25 de julio para pedirle un arma. El testigo fue citado por la defensa de los imputados y no aportó datos relevantes pues declaró que solo estuvo un rato, temprano y se retiró alrededor de las 21 hs. Su testimonio duró poco más de 10 minutos.

Luego el presidente de la cámara, invitó a la secretaria a leer los certificados anexados al expediente. El primero fue en relación al pedido de la defensa sobre el mecanismo eléctrico de las luces de la moto que transportó a Güere y a Maximiliano. Del informe presentado por las concesionarias oficiales AMES motos y MG motos, en relación al modelo Honda CG 150 Titán, se conoció que desde el año 2012, al darle arranque se encienden sus luces tanto delanteras como traseras, no contando con una llave interruptora para el apagado de las mismas. Se apagan, al apagarse el motor. Este informe reafirma la versión expresada por Maximiliano Peralta en su declaración de días anteriores.

Respecto al pedido del fiscal se certifica conforme al Sistema de Administración de Causas (SAC) que el comisario Ferreyra Walter René – quién era el jefe de Leiva y Chávez al momento del hecho – tiene una causa pendiente por homicidio calificado, agravado por ser funcionario público.

Por último se adjuntó, planilla donde se registran las ventas de los surtidores de nafta de esa noche y se consignan los empleados presentes, de lo que surge que Mendoza estuvo trabajando , con Guillermo Leonardo Ledesma quien era precisamente el otro playero y siguiente testigo.

Ingresa a la sala Ledesma, también pedido por la defensa. El testigo aportó pocos datos, aunque sí confirmó que trabajaba con Mendoza, pero que este nunca le mencionó nada raro de aquella noche. Que tampoco habló con la policía y que desconocía que ese día hubo un asesinato en Bº Los Boulevares. Con posterioridad vió manifestaciones y lo que salió en las noticias. Luego de una decena de preguntas, tanto de la defensa, la querella como de  los magistrados, se liberó al testigo ante la imposibilidad de obtener respuestas concretas. No recordaba o simplemente declaraba no saber.

Al finalizar, el apoderado de la familia Pellico, el abogado Giacometti, pidió se oralicen las pericias psicológicas de los imputados a lo que el magistrado Ugarte procedió a la extensa lectura.

Más tarde, el presidente habiendo corroborado que no haya asunto pendiente de las partes, citó para el próximo miércoles 14 de diciembre a las 9 hs – puntual – a realizar los alegatos.

Cabe resaltar que la causa incluye jurados populares pero su función se limita a determinar si el hecho en cuestión existió, y luego, si los imputados son culpables o no. La medida de la pena es algo que resolverá  – y deberá fundamentar – el Tribunal.  El  miércoles podríamos encontrarnos frente al dictamen de sentencia.

 

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