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Día 6: Alegatos y acusaciones cruzadas

Reinaba la incertidumbre el día de la sexta audiencia, en la 8° Cámara del Crimen. Es que nadie en Tribunales II había podido confirmarle, a los familiares de Güere Pellico ni a este medio, si el 14 de diciembre se dictaría la sentencia o sólo se leerían los alegatos.

Los asistentes que prácticamente llenaban la sala se ponían de pie a las 10:03, para luego sentarse a escuchar las conclusiones del Fiscal de Cámara Hugo Almirón. “Valoremos la prueba”,dijo, para luego comenzar a repasar la evidencia presentada en las anteriores audiencias y concluir que hubo un solo tirador: el oficial Lucas Chávez. Almirón también recalcó el papel que tuvo el Sargento primero Rubén Leiva, que estaba a cargo del operativo y que junto a Chávez, intentó fraguar un enfrentamiento entre Güere y Maxi, y los policías.

Otro recorrido por las incongruencias

Hugo Almirón planteó muchas preguntas, todas ellas retóricas porque las pruebas ya las habían respondido con creces:

  •         “Si el móvil venía sin luces y no hubo balizas ni voz de alto, ¿cómo podían los dos chicos saber que era un móvil policial?”.
  •         “¿Cómo Maxi pudo efectuar los dos disparos al móvil teniendo dos botellas abrazadas?”.
  •         “Con la linterna ese tiro hubiera sido fácilmente detectable. ¿Cómo no lo vieron esa noche?”.
  •         ¿Por qué Leiva irradia que había sucedido un intercambio de disparos cuando sólo había escuchado tirar a su compañero?”
  •         Y finalmente, “Si Leiva era un oficial con tantos años de servicio, ¿por qué lloró y manifestó tener miedo por su familia, si el procedimiento había sido correcto?”.

El Fiscal también hizo hincapié en el hecho de que Leiva y Chávez no pudieron ponerse de acuerdo ni siquiera en el motivo de sospecha de la moto. Para Chávez, fue porque había ocurrido un robo anterior efectuado por dos personas en una moto similar. Para Leiva, porque la moto apagó la luz, algo que ya está demostrado que es imposible.

Por lo expuesto, Almirón pidió una pena única de cadena perpetua para ambos policías en calidad de coautores ya que si bien el autor de los disparos fue Chávez, Leiva estuvo de acuerdo, no interrumpió una seguidilla de 10 tiros y buscó encubrir y distorsionar los hechos, yendo a pedir un arma para plantar, a un taller mecánico y a una estación de servicio. Además, pidió que se investigara al entonces subcomisario Walter Ferreyra y al Oficial Gómez, por alterar la escena criminal. “No queremos que haya más Pellicos. Queremos que lleguen a juicio todos los casos”, concluyó el Fiscal. Maxi, presente en la sala, sonrío tímidamente cuando el Fiscal mencionó la palabra “perpetua”.

Hay funcionarios buenos y funcionarios malos

En esta misma línea, a las 11:20 comenzó a hablar el abogado de la querella Luis Giacometti. “Son malos funcionarios policiales”, dijo sobre Chávez y Leiva. Y destruyó la defensa de este último, calificandola de “risible, poco creíble, absurda y poco cuerda”. “Nos han intentado confundir y mentir”, agregó.

Por otro lado, denunció que existe un “gatillo fácil o facilísimo” y que hay que visibilizar los numerosos casos existentes, para que “se respete la vida y la integridad de las personas”. “Estos chicos fueron cazados por la espalda como animales”, acusó Giacometti, para concluir que Güere sufrió una “ejecución extrajudicial”. Con esta denuncia, el abogado querellante solicitó la figura de alevosía como agravante en los cargos contra ambos funcionarios públicos.

 

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La peor defensa es un mal ataque

 

El Dr. Juan Manuel Riveros, abogado del oficial Lucas Chávez, repitió lo que dijo en la primera audiencia: “Acá hay dos posiciones diametralmente opuestas: la de Peralta (por Maxi, una de las víctimas del hecho que se juzga) y la de (Lucas) Chávez”, afirmación que demostraría una vez más no ser cierta, pues entre la versión de su defendido y la de Leiva también existen muchas contradicciones. Diferencias insalvables, que estaban a minutos de agudizarse con la defensa de Riveros, que consistió en una serie de acusaciones:

  • A los vecinos de Los Cortaderos, de “hostiles”
  • A Maximiliano Peralta, de haber consumido sustancias el día del hecho,
  • A Gustavo Pellico -el padre del Güere- de haber “guionado” su indignación en la primera audiencia,
  • A Carlos Pellico -el abuelo de Güere- de poco confiable por haber ido a hacer la denuncia a los medios antes que a la Justicia,
  • A los organizadores de la Marcha de la Gorra, de haber convocado “intencionalmente” a la movilización de este año el mismo día en que inició el juicio por el asesinato de “Güere”
  • A la Fiscalía, de haber “implantado” su versión.

Según Riveros, Chávez hizo una “defensa ante un accionar ilegítimo” -los supuestos disparos de los chicos- y por eso, a lo sumo, su cliente debe ser juzgado por un “exceso en la legítima defensa”. Y finalizó implorando a los jurados populares: “Deben tener certeza absoluta o la duda deberá conducir a que Chávez sea absuelto”.

 

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Institución descompuesta

Por su parte, el Dr. Héctor Hugo Luna, abogado defensor del Sargento primero Rubén Leiva, evidenció resquebrajamientos entre los dos acusados, y entre su defendido y el resto de la Fuerza. Después de pintar a Leiva como débil y enfermo por su diabetes, cuestionó el dominio que podría haber llegado a tener para detener los disparos de Chávez. Los mismos se habrían dado “en una fracción de segundo” o “en un minuto”, dependiendo de qué parte del alegato de Luna hayamos escuchado. Asimismo, aseguró que su cliente “no contribuyó en nada para que se le achaque la figura de homicidio”. “Es un excelente policía”, afirmó. Esa frase, que en la primera audiencia había despertado algunas risas, esta vez sólo provocó indignación.

Y luego, arremetió contra Chávez, para cuestionar la veracidad de las pericias psicológicas: “Este señor ‘pasivo’ Chávez ya ha participado en otro homicidio. Ya había jalado el gatillo. Ya había dado muerte a otra persona. Leiva no”. Por otro lado, dijo que su cliente no mantuvo la versión del intercambio de disparos, que según él no tuvo lugar. “Leiva estuvo presionado durante años en la cárcel, por (el entonces Jefe de la Policía Julio César) Suárez”. Suárez, al igual que Leiva, ha protagonizado varios operativos polémicos en Los Cortaderos, llegando incluso a amenazar a un periodista que los denunció. “Existe una frecuencia alternativa mediante la cual Suárez daba directivas de mantener la versión del enfrentamiento”, denunció Luna. Así pretendió el abogado defender a su cliente: acusando al oficial Chávez de disparar y al entonces Jefe de la Policía de fabricar el enfrentamiento. Curiosamente, el ataque de esta defensa, estuvo dirigido a la Policía provincial.

Sentencia

Finalmente, la incertidumbre se disipó: la audiencia en la que se dirán las últimas palabras y probablemente se dicte la sentencia está convocada para hoy martes 27 de diciembre, a las 9:00, en Tribunales II.

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